Fortalecer el EPU a través de una perspectiva de género
¿Cómo puede el Examen Periódico Universal (EPU) reflejar mejor las realidades vividas por las mujeres, las niñas, las defensoras de derechos humanos y las comunidades que enfrentan formas interseccionales de discriminación?
Esta pregunta guio el evento paralelo “Fortalecer el ciclo del EPU: perspectivas de género, inclusividad y participación de la sociedad civil”, celebrado el 29 de junio de 2026 durante la 62ª sesión del Consejo de Derechos Humanos. El evento fue coorganizado por la Misión Permanente de Macedonia del Norte ante las Naciones Unidas en Ginebra, la Misión Permanente del Reino Unido ante las Naciones Unidas en Ginebra, el European Policy Institute – Skopje y UPR Info, que también moderó la discusión.
A medida que el EPU se acerca a su quinto ciclo, las personas panelistas reflexionaron sobre cómo las perspectivas de género pueden integrarse mejor a lo largo de todo el ciclo de examen: desde las consultas nacionales y las contribuciones de las partes interesadas hasta las recomendaciones, la implementación y el seguimiento.
Aunque la igualdad de género se aborda con frecuencia en las recomendaciones del EPU, la discusión subrayó que una perspectiva de género aún no se aplica de manera sistemática al funcionamiento del mecanismo.
“Realmente debemos comenzar a utilizar una perspectiva de género en cada etapa del proceso del EPU, no como un añadido temático, sino como un requisito estructural a lo largo de todo el ciclo del EPU,”Juliette de Rivero, Jefa de la Sección del EPU, ACNUDH
Un primer mensaje fue claro: un EPU sensible al género depende de una participación significativa y segura. Las defensoras de derechos humanos, las organizaciones de derechos de las mujeres y los grupos LGBTQIA+ suelen enfrentar barreras específicas al participar en procesos de rendición de cuentas, como violencia en línea, estigmatización, entornos jurídicos restrictivos, limitaciones de financiación y riesgos de represalias. Cuando estos actores son silenciados o excluidos, el EPU pierde pruebas esenciales y las recomendaciones quedan menos conectadas con las realidades sobre el terreno.
Uno de los ejemplos más concretos fue compartido por el European Policy Institute – Skopje, que presentó su trabajo con instituciones nacionales y sociedad civil en Macedonia del Norte durante el cuarto ciclo del EPU. A través de su proyecto Joint Action for Human Rights, la organización introdujo a jueces, juezas y fiscales al mecanismo del EPU y a las recomendaciones relacionadas con la no discriminación y la violencia de género. El objetivo era explorar cómo estas recomendaciones podían orientar la práctica judicial, la jurisprudencia y la cooperación institucional.
“Cuando el EPU se acerca a quienes realmente aplican la ley, deja de ser un proceso abstracto de las Naciones Unidas y se convierte en una herramienta práctica para avanzar en igualdad y protección,” Ardita Veceli, European Policy Institute – Skopje
Este ejemplo mostró cómo el EPU puede ir más allá de Ginebra y resultar útil para quienes aplican los derechos en la práctica. También ilustró por qué importa un enfoque interseccional: EPI analizó cuestiones como el derecho a la educación de las personas con discapacidad y la apatridia que afecta al pueblo romaní, preguntándose cómo estos desafíos afectan de manera específica a las mujeres y las niñas.
La discusión también destacó la importancia de mantener vivas las recomendaciones del EPU después del examen. El Reino Unido compartió cómo las recomendaciones del EPU informan los diálogos bilaterales sobre derechos humanos y el seguimiento a través de sus embajadas en los países. Las personas participantes de la sociedad civil también subrayaron que las recomendaciones adoptadas en Ginebra pueden ofrecer un punto de entrada concreto y reconocido internacionalmente para la incidencia nacional, especialmente en cuestiones políticamente sensibles como los derechos sexuales y reproductivos, la igualdad de género y el espacio cívico.
Las personas panelistas también destacaron la complementariedad entre el EPU y los órganos de tratados. Nahla Haidar, Presidenta del Comité CEDAW, subrayó que las observaciones finales de la CEDAW pueden ayudar a los Estados a formular recomendaciones del EPU más precisas y orientadas a la acción, mientras que el EPU puede dar mayor visibilidad e impulso político a las cuestiones identificadas por el Comité.
A medida que el EPU se acerca a su quinto ciclo, el mensaje compartido por muchas personas participantes fue claro: las perspectivas de género deben integrarse de manera sistemática en todo el mecanismo. Un EPU sensible al género requiere tanto un enfoque de todo el Estado como de toda la sociedad, reuniendo a gobiernos, parlamentos, instituciones nacionales, sociedad civil, actores de las Naciones Unidas y profesionales para intercambiar experiencias e identificar formas concretas de hacer que el EPU sea más participativo, inclusivo y capaz de generar impacto.