24/03/2026

Voces de los sobrevivientes contra la tortura

La tortura sigue siendo uno de los crímenes más graves en el derecho internacional. Sin embargo, las personas sobrevivientes siguen siendo con demasiada frecuencia ignoradas, enfrentando exclusión, incredulidad y un acceso tardío al apoyo.

La semana pasada, UPR Info se reunió con sobrevivientes de la tortura de México y Burundi, quienes presentaron la Carta de Derechos de las Víctimas y las Personas Sobrevivientes de la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, y compartieron sus experiencias.

Lanzada el 3 de marzo de 2026 durante el 61º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Carta establece principios clave relacionados con la verdad, la rendición de cuentas, la rehabilitación y la participación. Si bien no es un instrumento formal de las Naciones Unidas, ofrece un marco práctico para orientar la acción de los Estados.

 

La Carta se basa en un proceso de consulta global convocado por el Relator Especial en Bogotá, Nairobi y Katmandú, y se nutre de más de 120 contribuciones escritas de personas sobrevivientes y de organizaciones lideradas por sobrevivientes, así como de la participación de organizaciones de la sociedad civil, como la OMCT y la IRCT.

Refleja una amplia diversidad de experiencias y perspectivas, destacando el papel fundamental que desempeñan las personas sobrevivientes en los esfuerzos por prevenir la tortura y promover la justicia y la recuperación.

Charter of rights of victims of torture

Charter of Rights of Victims and Survivors of Torture and Other Cruel, Inhuman or Degrading Treatment or Punishmen/ Special Procedures, OMCT & IRCT

Los debates con personas sobrevivientes exploraron cómo el Examen Periódico Universal (EPU) puede utilizarse para promover la Carta y apoyar su implementación.

El EPU ofrece un punto de entrada concreto para integrar las perspectivas de las personas sobrevivientes en las recomendaciones internacionales. Los Estados pueden apoyarse en los principios de la Carta al formular sus recomendaciones, en particular en ámbitos como la prevención, la rendición de cuentas y la reparación. A su vez, estas recomendaciones pueden servir como herramientas de incidencia muy potentes a nivel nacional, apoyando a la sociedad civil, a las organizaciones lideradas por sobrevivientes y a otros actores en la prevención y erradicación de la tortura y otros malos tratos relacionados.

La Carta subraya además el derecho de las personas sobrevivientes a participar plenamente en todos los esfuerzos dirigidos a abordar la tortura. Esto incluye su participación directa en el proceso del EPU — por ejemplo, mediante la contribución a informes de partes interesadas antes del examen de sus países, así como la participación en consultas nacionales y en acciones de incidencia para sensibilizar sobre su papel en la elaboración de leyes, políticas y programas.

 

«Nuestro dolor ha sido silenciado, negado y olvidado demasiadas veces, pero a través de la presente Carta reclamamos nuestra verdad y nuestro lugar en el mundo. Nos unimos para exigir justicia, reconocimiento y reparación, no como un acto de caridad, sino como un derecho que nos corresponde», afirma la Carta.

La Carta es a la vez un llamado al reconocimiento y una herramienta práctica. El aprovechamiento de mecanismos como el Examen Periódico Universal (EPU) para promover sus principios y traducirlos en recomendaciones concretas puede contribuir a garantizar que las voces de las personas sobrevivientes se reflejen en las políticas y acciones destinadas a prevenir la tortura y apoyar a las personas afectadas.